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Noticia  - 26/12/2018

EL PROGRAMA DE MANTENIMIENTO CON METADONA EN FARMACIAS ARAGONESAS CUMPLE 20 AÑOS

El programa arrancó en 1998 para facilitar la accesibilidad al tratamiento de personas con adicción a opiáceos, gracias a la amplia distribución territorial de las farmacias. En la actualidad más de 70 usuarios siguen recibiendo este tipo de asistencia.

El programa de mantenimiento con metadona en farmacias aragonesas cumple 20 años

Un total de 33 farmacias de Aragón dispensan metadona bajo prescripción médica, a través del Programa de Mantenimiento con Metadona (PMM), una iniciativa fruto de la colaboración del Gobierno de Aragón, a través de la Consejería de Sanidad, y de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Zaragoza, Huesca y Teruel. El programa arrancó en 1998 para facilitar la accesibilidad al tratamiento de personas con adicción a opiáceos, gracias a la amplia distribución territorial de las farmacias. En la actualidad más de 70 usuarios siguen recibiendo este tipo de asistencia.

Este programa permite que las farmacias dispensen metadona a personas con adicción a opiáceos, estabilizados clínicamente, que siguen un tratamiento psicofarmacológico para su dependencia.

La sustancia sustitutiva es el clorhidrato de metadona, un opiáceo que se administra por vía oral, y que requiere una sola toma diaria. El farmacéutico y el médico están permanentemente en contacto para hacer el seguimiento del programa.

La vía de acceso de estos pacientes a la oficina de farmacia es siempre a través del médico responsable, que se pone en contacto con la oficina de farmacia elegida.

Ramón Jordán, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, ha recordado que este programa es un ejemplo de los Servicios Profesionales farmacéuticos que pueden desarrollar las farmacias aragonesas, así como su labor sanitaria y social.

Control de infecciones por VIH

El tratamiento con metadona ha demostrado su efectividad al incrementar el tiempo de retención en tratamiento, disminuir el número de contagios por VIH, reducir la frecuencia de inyección, las sobredosis, la mortalidad, el consumo de heroína y las conductas delictivas. A la vez supone un elemento clave para mantener al paciente en contacto con la red sanitaria y evitar su exclusión social.

Desde la Dirección General de Asistencia Sanitaria, responsable del seguimiento de este programa, el balance es positivo, dado que aún conociendo que la demanda ha disminuido “es indudable su utilidad y la necesidad de mantenerlo”.